Hablemos de infancias

En México, el 30 de abril es un día para celebrar a los niños y las niñas. Las escuelas, los parques, los lugares de entretenimiento, hasta las administraciones públicas, se pintan y se decoran para celebrar el día del niño. Se llenan de dulces, dibujos animados y juguetes, y con tantos colores parece que todo es alegría, que en efecto, los niños y niñas están rodeados de eso que deberían, juegos y cuidados.

Sin embargo, más allá de los dulces (que no siempre son saludables), o de los juegos y juguetes (que veces promueven la violencia y los estereotipos de género). Más allá de la fiesta del “día del niño” (y la niña), este día debe promover que hablemos de infancias. Infancias, así con S, porque los niños y niñas no solo son un único grupo de la sociedad, que según la ONU incluye a los individuos desde el recién nacido(a) hasta cumplidos los 18 años. Las infancias son múltiples, son variadas, se encuentran repartidas en distintos estratos de la sociedad, viviendo condiciones diferenciadas que hacen evidente que hablar de infancia como si hubiera una sola, deja fuera a grupos de niños y niñas que viven en situaciones “ajenas” a nuestro concepto de infancia. Es decir, niños(as) que no juegan, que tienen que ganarse el sustento del día a día, niños víctimas de diversas violencias; pero también niños con discapacidades, niños que pertenecen a minorías étnicas, entre otros tantos grupos de niños y niñas que no están teniendo esa infancia “ideal” y normativa que proponen las instituciones y que vemos en los medios de comunicación.

¿Qué viven en común las infancias? El ser niño o niñas, el ser “diferente” del adulto. Un individuo que debe ser protegido por los adultos, que debe obtener garantías de derechos humanos. Sin embargo, esa diferencia junto con una enorme cantidad de criterios del desarrollo apoyados por diversas disciplinas, han sostenido sus voces institucionales por encima de las propias voces de los niños y las niñas, y han ejercido control y poder, supuestamente, por el bien de ellos.

Pero vamos a pensar en las infancias en el tema que nos ocupa aquí, en la metrópoli. ¿Es el Área Metropolitana de Guadalajara un espacio adecuado para que se desarrollen en plenitud las infancias? Y encontráremos una infinidad de situaciones que atentan contra los derechos de los niños y las niñas, relacionados con la inseguridad, con la desigualdad social, la falta de acceso a los servicios básicos, a una vivienda digna, a la educación gratuita y de calidad. Problemas que no sólo enfrentan los niños y niñas sino toda la sociedad en su conjunto, problemas que necesitan soluciones integrales, pero ¿Qué problemas enfrentan los niños y niñas en la metrópoli?

Para responder a la pregunta anterior primero tendríamos que preguntarles a los niños y niñas, escuchar sus necesidades, sus puntos de vista. Podríamos partir de nuestra posición de adultos, de criterios técnicos, con el poder que nos “otorga” el conocimiento y decidir qué es lo mejor para los niños. Podríamos hacer toda una planeación de la ciudad de acuerdo a lo que creemos que es mejor para ellos, quizá terminaríamos encerrándolos más, preocupados por la inseguridad. La reflexión a la que quiero invitar es que como adultos, nos preguntemos a nosotros los “pensantes”, los “maduros”, los “expertos”,  los que “ya somos capaces” de regular nuestro comportamiento, cómo queremos ciudadanos pensantes, democráticos y participativos, si no escuchamos a los niños y niñas, si somos autoritarios con ellos y decidimos todo por ellos hasta que ¡pum! ya cumplieron 18 años, ya pueden tomar sus propias decisiones y participar en la vida democrática.

Vivimos tan enfocados en que ellos son el “futuro”, que les cargamos de una responsabilidad que nos compete a todos y todas, y se nos olvida comenzar a trabajar por ellos en el presente. La planeación metropolitana debe mirar a los niños y niñas en el presente y no sólo como una inversión para el futuro. Que cuenten con espacios donde puedan “ser niños”, donde puedan formar parte de la sociedad y de la mano de los adultos, no detrás de ellos, crecer en la metrópoli.

Los espacios urbanos pueden tener situaciones evidentemente peligrosas que nos hacen querer restringir cada vez más la autonomía de los niños y niñas, pero también tienen elementos que proporcionan oportunidades de aprendizaje, de desarrollo de la autonomía y del sentimiento de pertenencia. En lugar de cerrar cada vez más los espacios que los niños ocupan, se debe reconocer que por sí mismos construyen comunidad en los lugares que frecuentan. Hablan con el señor de la papelería, con la señora del puesto de dulces, llegan a saludar a su amiga de la panadería que está a la pasada en el trayecto de la escuela a la casa. Como parte de una comunidad, debemos luchar como ciudadanía por exigir espacios urbanos seguros que garanticen el desarrollo de la autonomía de los niños y niñas, partiendo de escucharles directamente a ellos.

Hay que hacer un apunte importante y hasta con mayúsculas, NO se trata de ser negligentes o dejar a los niños(as) sin ningún cuidado para que se hagan cargo de sí mismos, se trata de incluirlos en las políticas públicas, en las instituciones, y hasta en la relación “uno a uno” misma, desde el amor y el respeto, como individuos enteros (no incompletos) y como sujetos de derechos.

Así, en este día del niño (y la niña), hablemos de infancias, ¿Qué quieren y necesitan los niños(as)?, ¿Qué espacios en la ciudad les ayudan a desarrollar su autonomía, personalidad y ciudadanía?, ¿Cómo podemos como ciudadanía garantizar sus derechos? Y de manera personal preguntarnos, ¿me estoy acercando a los niños que me rodean desde el autoritarismo o desde el respeto? Y quizá algún día estemos más cerca de ser una sociedad que no crie y eduque desde el poder, la agresividad, la intolerancia y la violencia a sus más pequeños.


Psicól. María Topacio Ruíz Macías.

Consejera Ciudadana Metropolitana de Zapotlanejo e integrante del grupo de representación del CCM ante la Mesa de Coordinación de Gestión de Residuos.

*Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del/de la autor/a y no necesariamente reflejan la posición oficial del Consejo Ciudadano Metropolitano.

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EKÍSTICA

Origen

La década de 1960 dio a luz a una corriente de pensamiento revolucionaria que transformo a las ciencias sociales como se conocieron hasta ese momento: el estructuralismo. Su impacto fundamentalmente metodológico tendría como precursor a Ferdinand de Saussure, considerado el fundador de la lingüística moderna asi como de la semiótica. Saussure descubrió en el lenguaje unas bases permanentes, “estructurales” que ampliaron el horizonte para la investigación filológica. Fue en el campo de la antropología social donde el gran Claude Lévi-Strauss, introdujo el método al mundo de las ciencias sociales abriendo un amplio campo que sería secundado por numerosos investigadores, principalmente franceses, Louis Althusser (aplicándola a la filosofía marxista), Jacques Lacan (al psicoanálisis), Roland Barthes (a la literatura) o Michel Foucault (a la epistemología), demostrarían la pertinencia del modelo. La publicación de las conclusiones de los diferentes pensadores revolucionó definitivamente las formas de trabajo de todas esas disciplinas.

El salto al mundo del espacio (ciudad y territorio) no tardaría en producirse, como sucedió en la geografía con Roger Brunet (a través de su proposición de coremas) o en las investigaciones arquitectónicas de Herman Hertzberger que proponían estructuras físicas (mallas regulares) incompletas sobre las que se incorporaban “células”, ocupadas y equipadas por los habitantes individuales. En la aplicación al mundo del urbanismo sobresaldrían las propuestas de Constantinos Doxiadis con la ciencia de la Ekística.

Principios

El crecimiento de los asentamientos urbanos como resultado de la búsqueda de los satisfactores básicos por parte de la población a menudo conduce al crecimiento descontrolado de los mismos. Este crecimiento descontrolado se convierte en un indicio del fenómeno de la diseminación urbana.  Este fenómeno parte de la necesidad de la comunidad de ocupar los “espacios vacíos” en la urbe, especialmente para funciones residenciales, lo cual aunado a la diseminación urbana antes mencionada genera, generalmente, un crecimiento descontrolado que semeja una enfermedad.

Este crecimiento de asentamientos con las características antes mencionadas casi nunca va acompañado de la provisión de la infraestructura básica; por lo tanto, por lo cual también muy a menudo crea problemas de carácter sistémico tales como problemas de manejo y disposición de residuos, saneamiento, abastecimiento de agua y drenaje, etc.

Constantinos A. Doxiadis padre de la Ekística moderna nos decía que los asentamientos pueden considerarse análogos a los seres vivos que tienen partes del cuerpo que interactúan. Cuando una parte del cuerpo no funciona correctamente, afectará a otra parte, por ejemplo, con respecto a los edificios y la disponibilidad de infraestructura, si alguna de estas partes físicas no funciona, la calidad del entorno resultante tampoco será idóneo y conducirá a una disminución en la calidad de vida de la comunidad.

De acuerdo a la enciclopedia británica la ekística no es sino la ciencia de los asentamientos humanos. Esto, desde el punto de vista de esta misma ciencia, implica el estudio descriptivo de todo tipo de asentamientos humanos y la formulación de conclusiones generales, principios y leyes, dirigidas a lograr la armonía entre los habitantes de un asentamiento y sus entornos físicos y socioculturales. Estos principios y leyes son en realidad una extensión de las características biológicas del hombre y, en este sentido, estamos tratando con una biología de sistemas más grandes.

Para lograr el conocimiento necesario y desarrollar la ciencia de los asentamientos humanos debemos pasar de una ciencia interdisciplinaria a una condisciplinaria; digamos que establecer vínculos entre disciplinas no es suficiente. Si tenemos un tema complejo, necesitamos una ciencia sistémica, y esto es lo que ha tratado de lograr la ekística, la ciencia de los asentamientos humanos.

De acuerdo a la ekística los asentamientos humanos resultan en un sistema muy complejo, de mínimo cinco elementos básicos mismos que el hombre ha intentado aplicar de forma intuitiva e instintiva en el desarrollo de sus comunidades, mas no siempre con éxito: naturaleza, hombre (anthropos), sociedad, caparazones (es decir, edificios) y redes. Es un sistema de sistemas o elementos naturales, sociales y artificiales creados por el hombre que se pueden ver y analizar de múltiples maneras: económica, social, política, tecnológica y cultural. Motivo por el cual sólo la perspectiva más amplia posible puede ayudarnos a comprenderlo. Hoy en día más que nunca existe la necesidad de una ciencia que se ocupe de los asentamientos humanos de forma sistémica, porque de lo contrario no podemos ver estos asentamientos de manera razonable e integral y sus habitantes pagaran el precio del descuido.

1.- El primer principio es la maximización de los contactos potenciales del hombre con los elementos de la naturaleza (como el agua y los árboles), con otras personas y con las obras del hombre (como los edificios y las carreteras). Esto, después de todo, equivale a una definición operativa de la libertad humana personal. Es de acuerdo con este principio que el hombre abandonó el “Jardín del Edén” y hoy intenta conquistar el cosmos. Es por este principio que el hombre se considera aprisionado, aunque se le dé el mejor tipo de ambiente, si está rodeado por un muro sin puertas. En esto, el hombre se diferencia de los animales; no conocemos ninguna especie de animal que intente aumentar sus contactos potenciales con el medio una vez alcanzado el número óptimo de contactos. El individuo humano siempre busca aumentar sus contactos.

2.- El segundo principio es la minimización del esfuerzo requerido para el logro de los contactos reales y potenciales del hombre con su entorno. Siempre da a sus estructuras la forma, o selecciona el recorrido que requiere el mínimo esfuerzo, tanto si se trata del suelo de una habitación, que tiende a hacer horizontal, como si se trata de la creación de una autopista.

3.- El tercer principio es la optimización del espacio protector del hombre: los caparazones, lo que significa la selección de una distancia tal de otras personas, animales u objetos que pueda mantener sus contactos con ellos (primer principio) sin ningún tipo de malestar sensorial o psicológico, la distancia correcta. Esto tiene que ser cierto en todo momento y en toda localidad, ya sea temporal o permanente y ya sea que el hombre esté solo o sea parte de un grupo. Esto ha sido muy bien demostrado, últimamente, por antropólogos como E. T. Hall y psiquiatras como Augustus F. Kinzel y por la ropa que el hombre diseña para sí mismo, y puede explicarse no solo como un problema psicológico sino también fisiológico si pensamos en las capas de aire que nos rodean. Los muros de las casas o las murallas de las ciudades son otras expresiones de este tercer principio.

4.- El cuarto principio es la optimización de la calidad de la relación del hombre con su entorno, que se compone de naturaleza, sociedad, caparazones (edificios y casas de todo tipo) y redes (desde carreteras hasta telecomunicaciones). Este es el principio que conduce al orden, fisiológico y estético, y que influye en la arquitectura y, en muchos aspectos, en el arte.

5.- En el quinto principio el hombre organiza sus asentamientos en un intento de lograr una síntesis óptima de los otros cuatro principios, y esta optimización depende del tiempo y el espacio, de las condiciones reales y de la capacidad del hombre para crear una síntesis. Cuando lo ha logrado, creando un sistema de pisos, paredes, techos, puertas y ventanas que le permite maximizar sus contactos potenciales (primer principio), mientras minimiza la energía gastada (segundo principio) y, al mismo tiempo hace posible su separación de los demás (tercer principio) y, la relación deseable con su entorno (cuarto principio), hablamos de “asentamientos humanos exitosos”. Lo que queremos decir es, asentamientos que han logrado un equilibrio entre el hombre y su entorno creados por el hombre, al cumplir con los cinco principios.

Claro está que a estos principios subyacen las necesidades básicas del ser humano que agregan una complejidad y dificultad inherente debido a lo contradictorio que somos por naturaleza.

Ante esta panorámica es que nos surgen dos preguntas la primera es; ¿Cómo integrar la ekística y planear a futuro en donde aún es posible? Y, la segunda es; ¿Cómo corregir lo mal hecho?, máxime cuando nuestras autoridades parecen no solo desconocer estos principios sistémicos, sino que parecen girar en torno a única y exclusivamente el principio monetario.

 


Arq. Aldo Humberto Prieto Meza.

Consejero Ciudadano Metropolitano de Ixtlahuacán de los Membrillos y Representante del CCM ante la Mesa de Coordinación de Gestión de Residuos y Coordinador de la Comisión interna de Comunicación del CCM.

*Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del/de la autor/a y no necesariamente reflejan la posición oficial del Consejo Ciudadano Metropolitano.

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LA REDENSIFICACION, EL RETO DE LAS CIUDADES

La nueva agenda urbana donde nuestro país es participante, establece y reconoce que hay que promover el desarrollo de políticas y enfoques habitacionales integrados que tengan en cuenta la edad y el género en todos los sectores, en particular en los ámbitos del empleo, la educación, la atención de la salud y la integración social, y a todos los niveles de gobierno; políticas y enfoques que incorporen la asignación de viviendas adecuadas, asequibles, accesibles, eficientes, seguras, resilientes, bien conectadas y bien ubicadas, prestando especial atención al factor de proximidad y al fortalecimiento de la relación espacial con el resto del entramado urbano y las esferas funcionales cercanas.

En los últimos años el problema de la vivienda se ha visto como un reto a solucionar en este país, donde la explosión demográfica y la migración en las ciudades generó sus mayores efectos en los años ochenta y noventa; aunado a estos factores, el cambio de la política pública en cuanto a la rectoría en materia de vivienda por parte del estado convirtiéndose este en solo agente financiero y no desarrollador y, menos regulador de la calidad de la vivienda, ocasionando, que las soluciones en cuanto a sus diseños, calidad, confort, ubicaciones entre otros muchos aspectos se dejara en manos de las fuerzas del mercado, produciendo viviendas cada vez más con espacios menos dignos y decorosas. Porque su premisa fue basada en el negocio inmobiliario y crediticio y no en la solución integral de un espacio habitable digno y, menos inserto dentro de un desarrollo urbano armónico, equilibrado y sustentable como parte integral de la ciudad.
Este cambio de política pública para aparentemente cubrir la necesidad de vivienda en el país propicio en los últimos años un crecimiento desmedido de las ciudades, donde su crecimiento se vio como un proceso de anexarle colonias a las orillas de las ciudades, con la premisa básica de obtener tierra barata para los desarrollos habitacionales, creando grandes vacíos urbanos. Hubo crecimiento mas no desarrollo.

Este modelo de crecimiento donde se crearon grandes conjuntos habitacionales, lejos de todo y cerca de nada, con falta de los servicios para el desarrollo de los núcleos poblacionales, con los servicios públicos básicos indispensables como agua, alcantarillado y electricidad, pero con serios problemas en cuanto al transporte público y equipamientos urbanos indispensables.

Este fenómeno también ocasionó que la comunicación de los nuevos desarrollos con las ciudades o centros de población existentes fuera a través de crear nuevas vías de comunicación a base de avenidas, calles y en algunos casos carreteras, donde los terrenos aledaños se vieron beneficiados con la infraestructura básica y por consiguiente se vio incrementado su valor mejor conocido como plusvalía.

Esta nueva conformación de las ciudades ocasionó grandes espacios y vacíos urbanos en las ciudades, grandes extensiones de terreno con servicios básicos, con un valor considerable de la tierra. Por su puesto que estos costos de la tierra no fueron atractivos para los desarrolladores de vivienda unifamiliar tradicionalmente desarrollada.

El costo de la administración de una ciudad con baja densidad de población y grandes vacíos urbanos es muy alto desde el punto de vista de transporte público, servicios básicos, vigilancia, aseo, mantenimiento entre otros. Así mismo ocasiona movimientos pendulares de la población donde hay zonas que se convierten en dormitorios y alejados de los centros de trabajo, con grandes cargas de vehículos sobre las vías existentes por la falta de un transporte publico adecuado, todo esto en decremento de la calidad de vida de los habitantes.

Como política urbana se requiere ciudades más compactas, mejor comunicadas, con mínimos desplazamientos de sus habitantes hacia los centros de trabajo, las escuelas, los servicios que le permitan conseguir sus satisfactores con más eficiencia y calidad de vida.

En la mayoría de las ciudades de nuestro país tradicionalmente estamos acostumbrados a terrenos relativamente amplios con viviendas unifamiliares con pocos habitantes, llamados técnicamente como densidad de población por hectárea; es por eso que hablar de densificar o redensificar es un cambio de modelo de ciudad, es hacerla más funcional y eficiente en cuando a los servicios que cuenta y la infraestructura instalada.

La palabra redensificación que tanto y tanto hemos escuchado en los últimos tiempos, creando mucha controversia, es un vocablo moderno (ni siquiera está aceptado por la RAE), sin embargo, el concepto que representa no es una invención reciente, sino un fenómeno que se viene dando ya desde siglos atrás.

Entendamos redensificación como el fenómeno por el cual, un espacio urbano consolidado en una ciudad se transforma o adapta con el fin de poder albergar nuevas construcciones, generalmente viviendas, este tipo de intervenciones que tan de moda se están poniendo en muchas ciudades del mundo ya se venían produciendo desde mucho tiempo atrás, eso sí, de un modo más pausado y en cierta manera más natural.

La redensificación urbana se refiere a la utilización de los espacios vacíos dentro de una zona urbana que tiene la capacidad para albergar más habitantes y por ende más construcciones en el mismo espacio. Pretende evitar grandes extensiones de terrenos baldíos, la mayoría ociosos, donde se desaprovecha la infraestructura básica existente, los servicios públicos, provoca una especulación del suelo incrementando el valor de la tierra y, obliga al crecimiento de la ciudad distante y desconectada. Este tipo de acciones ayuda a frenar la especulación del suelo baldío, cuyo propietario aprovecha el desarrollo urbano para incrementar el valor del predio sin aportar nada al desarrollo y contribuyendo a la expansión urbana

La redensificación no es lo mismo que verticalización, temas que se confunden, para hablar de una redensificación efectiva tendríamos que analizar en primer lugar la capacidad que tiene la ciudad o una zona específica desde el punto normativo, evaluar su infraestructura, los servicios de agua, drenaje y electricidad, así como el impacto sobre las vialidades y estacionamientos, algo que pareciera muy lógico, pero parece que en los proyectos redensificación no son tomados en cuenta de forma integral y dentro de un plan maestro de la zona o centro de población.

Quizás en las ciudades o en alguna zona de la misma se pueda plantear construcciones de cuatro o cinco niveles cuando actualmente son de uno, o en estos vacíos urbanos hablar de conjuntos urbanos que no rompan con la fisonomía propia y características del centro de población, se deberán plantear como elementos integradores de la ciudad y no como una confrontación entre lo nuevo y existente, desde los diseños básicos indispensables de funcionamiento de las construcciones, así como un gran respeto a su integración al contexto urbano existente, que ayude a mejorar la calidad de la ciudad y no ha degradarla.

El tema de la verticalización si bien es cierto que, parte del principio de redensificación, con la salvedad de que aglutina una gran cantidad de viviendas en pocos metros cuadrados y obliga a grandes torres de vivienda de muchos niveles, hasta donde lo permiten los planes de desarrollo urbano, llevan a un fuerte impacto urbano si no se tiene la planeación y soluciones debidas previstas, la carga vehicular, la capacidad de las redes de agua potable, alcantarillado y electricidad son elementos básicos, pero juegan también otros elementos que normalmente no se toman en cuenta como asoleamientos, orientaciones, vientos, sombras propias y arrojadas, proximidades, servidumbres, ventilaciones, entre otros muchos aspectos técnicos y de contexto urbano.

Hoy en día, desgraciadamente esta redensificación a la par con la verticalización se toma como un hecho de hacer edificios. El tema de redensificación es mas de eso, es una verdadera renovación urbana que incluye un rediseño de una parte de la ciudad, es un proceso de planeación y de diseño urbano integral y no solo construir edificios aislados de varios niveles sin estacionamientos.

El impacto de estas acciones, por falta de una planeación integral, está siendo mayúsculos y lejos de solucionar la calidad de vida de una zona de la ciudad, nos estamos encaminando hacia una degradación de esta. Se debe poner especialmente atención el diseño mismo de las construcciones y edificios y, para garantizar que tengan espacios dignos, habitables, y con accesibilidad universal, debido a que el crecimiento de estos segmentos de la población va en aumento, así como la incorporación por norma del uso de las nuevas tecnologías para mitigar los impactos del cambio climático.

Para lograr una ciudad más compacta y mejor conectada, la redensificación y en su caso la verticalización de los barrios o zonas es una de las acciones más importantes que se deben de llevar a cabo en nuestras ciudades durante los próximos años. Partir de una verdadera planeación integral, el rediseño de la ciudad es el primer paso para, a partir de ahí, desarrollar acciones a corto, mediano y largo plazo, con el objetivo claro de una reconversión de la ciudad sin perder la calidad de vida de sus habitantes.

Redensificar no es apilar viviendas unifamiliares, para lograr una verdadera redensificación se requiere más que hacer muchas casas o construcciones en un terreno baldío, se requiere desarrollar instrumentos jurídicos de impulso a esta política, por supuesto diseños específicos elaborados por profesionales, las normas existentes, revisar las reglas del juego, estímulos y subsidios, pero en beneficio del usuario y no del intermediario o desarrollador, en suma se tiene que realizar una política y programas integrales con la participación de los diferentes niveles de gobierno, los actores y la sociedad en su conjunto.


Arq. Carlos Enrique Martínez Gutiérrez.

Consejero Ciudadano Metropolitano de Zapopan y Representante del CCM ante la Mesa de Coordinación para la Construcción y Seguridad Estructural.

*Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del/de la autor/a y no necesariamente reflejan la posición oficial del Consejo Ciudadano Metropolitano

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La Participación Ciudadana versus la simulación

El término “Participación Ciudadana” lo hemos escuchado desde hace unos años, sobre todo en el ámbito político, en distintos estados de la república, e incluso en el gobierno federal; por ejemplo, en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), inicialmente en Tlajomulco y, posteriormente se extendió a otros municipios.

Sin embargo, puede ser mal interpretado el verdadero concepto de la “Participación Ciudadana”, sobre todo cuando se le agrega el concepto “para la gobernanza”: “Participación Ciudadana para la Gobernanza”. Términos y conceptos poco conocidos por la mayoría de las y los ciudadanos y del funcionariado público, por el mismo desconocimiento de la ciudadanía; es utilizado por algunos funcionarios para generar una simulación; donde regularmente el gobierno hace lo siguiente: “te oigo, pero no te escucho”; “te invito a dialogar, pero solo yo hablo y te consulto” (sobre un tema desconocido para el ciudadano) y; “te pido votes a favor de lo mío”. No existe el verdadero dialogo entre el ciudadano y funcionario, donde el ciudadano expone su problemática, sus necesidades, para llegar a consensos, acuerdos favorables, políticas públicas en beneficio de la sociedad.

Si bien, se ha avanzado en la Democracia, también existe la “Democracia Ficticia”, la mencionada con anterioridad. Debe de cambiar el nivel de entendimiento a un mismo plano; es decir, el funcionario ya no debe de ser el que este “arriba” del ciudadano, es un servidor público al que le pagamos para darnos servicios de calidad; somos pares no súbditos. Nos deben escuchar, como ciudadanía, como sociedad civil, para generar políticas públicas que favorecerán a la sociedad y no a sus bolsillos y a sus cotos de poder.

Se requiere de la participación de la sociedad civil, una que conozca o que busque quien le pueda apoyar con conocimiento del tema: aspectos legales, técnicos, etcétera; para sostener un diálogo serio y respetuoso con las autoridades. Por ejemplo, la iniciativa de la Ley General de Movilidad es producto de la sociedad civil, varios colectivos han trabajado desde hace 8 años y están a punto de lograrlo. En lo local, está el ejemplo del Bosque Urbano Tlaquepaque, que nació del trabajo de personas del Fraccionamiento Revolución, en el municipio de San Pedro Tlaquepaque que se unieron y crearon puentes de dialogo con el Ayuntamiento de su municipio; Universidad de Guadalajara y; el Gobierno del Estado de Jalisco. Otro ejemplo, pueden ser los trabajos del Consejo Ciudadano Metropolitano (CCM) del AMG, que entre sus objetivos tiene promover el involucramiento de la agenda ciudadana en los temas metropolitanos, abonando desde distintas trincheras, por ejemplo, la promoción del medio ambiente entre todos los municipios, y que, a raíz de esto, se gestionaron más de cien árboles del Ayuntamiento de Zapopan, los cuales se donaron a escuelas de preescolar, primaria y secundaria en una localidad del municipio de Juanacatlán.

En democracia directa existen varios instrumentos, como: el Presupuesto Participativo, la Consulta Pública; la Revocación de Mandato; el Gobierno Abierto, entre otros. Por ejemplo: en el presupuesto participativo son los ciudadanos quienes deben de reunirse y hacer saber cuáles son sus necesidades en su comunidad, dialogando en mesas de trabajo en conjunto, para determinar las que sean viables y que sean votadas al pagar su impuesto predial. En algunos municipios ya se decide algún porcentaje de obras de esta manera, y no como inicialmente pasaba, que era el funcionario quien decía cuales obras se iban a realizar.

Las consultas públicas, si no se saben diseñar, operar e implementar, pueden ser claros ejemplos de simulación en la participación ciudadana. Pregunto, en la mayoría de los casos: ¿los asistentes conocen los pros y los contras de lo que se pone a consulta, los beneficios o problemas, los aspectos financieros y legales?

Desgraciadamente la respuesta es que en la mayoría de los casos no es así; y en el contexto municipal hay suficientes ejemplos para constatarlo. Es el caso cuando se hace una consulta pública de planes parciales de desarrollo urbano donde se utiliza un lenguaje técnico y especializado; y los cuales contienen señalamientos de lo que se puede y de lo que no se puede hacer en ese contexto urbano.

Es común que la autoridad se respalde en el siguiente argumento: “Ya te consulté ciudadano y ahora te tienes que ceñir a lo que está establecido en el PDU”, aunque el ciudadano nunca haya tenido la información ni la capacitación técnica o legal para comprehender del todo lo que ahí se plantea. A lo cual el ciudadano bien puede responder: “Oiga señor director están construyendo un edificio de 20 pisos, me quitan la privacidad, el sol, tengo grietas, no me permiten descansar, hasta en la noche trabajan”. La respuesta final de la autoridad tiende a ser: “Lo siento ciudadano, está autorizado en el PDU, no puedo hacer nada”.

Así puede pasar con otros instrumentos de que existen dentro de las democracias, en otro ejemplo más, en el Gobierno Abierto, puede existir opacidad y lentitud para trasparentar en qué se gastó, cuanto se gastó en determinada obra, etcétera; simulación por parte de los gobiernos de ser trasparentes.

¡Participemos, fortalezcamos la Participación Ciudadana para la Gobernanza, la verdadera Democracia! ¡Evitemos las simulaciones cuando se trata de la participación ciudadana!


Lic. José Raymundo Díaz Oñate.

Consejero Ciudadano Metropolitano por Zapopan y Representante del CCM ante la Mesa de Coordinación en Agricultura Urbana.

*Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del/de la autor/a y no necesariamente reflejan la posición oficial del Consejo Ciudadano Metropolitano

 

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La importancia de la participación ciudadana en la gestión integral del agua

La problemática del agua.

El agua ha estado en este planeta desde el principio de los tiempos, y de hecho la vida surgió en ella y se sostiene, miles de millones de años después, dentro de su imparable ciclo. Todo en la tierra gira en torno al agua y no hay casi nada que se pueda hacer sin su presencia. En casi todo lo que se fabrica, se produce, se usa y se desecha hay agua de por medio. Por ello, en la historia de la humanidad, al agua se le ha dado un tratamiento más como de un insumo, de recurso infinito para la producción de bienes y servicios, y maximizar la riqueza, un recurso usable y desechable.

Esa visión del agua propició su gestión fragmentada, en la que no se reconocía la interrelación de ésta y los diferentes componentes de los ecosistemas, traduciéndose entonces en su derroche y contaminación. Los resultados se aprecian hoy en acuíferos sobre explotados y ríos y lagos en los que la vida no es posible debido a su alto grado de polución.

En México, estos problemas, sumados a los impactos del cambio climático, contribuyen a acrecentar el estrés hídrico que de por sí se presenta de manera natural por su situación geográfica y las sequías. La muestra se está dando en las grandes ciudades: la Ciudad de México y Guadalajara recientemente, y este año Monterrey, han experimentado problemas de escasez que las tienen cada vez más cerca de su “día cero”, como fue el caso de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en 2015.

Surgimiento del concepto de gestión integrada de los recursos hídricos.

Aunque la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos es nueva para muchas personas, incluidos tomadores de decisiones del sector, y de que estamos lejos aún de su implementación, se trata de un concepto de origen empírico que justamente este año está cumpliendo tres décadas de existencia. Aunque sus primeros esbozos se dan a finales de la década de los 70s y a lo largo de la década de los 80s del siglo pasado, es hasta el año de 1992, durante el desarrollo de 2 importantes eventos en que cobra forma el concepto y sus principios: la Conferencia Internacional sobre Agua y Medio Ambiente, que se llevó a cabo en Dublín, Irlanda, en enero, y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, en Río de Janeiro, durante junio de aquel año.

Tal concepto surge de la preocupación sobre la situación de los recursos hídricos que ya entonces se sabía crítica, y se reconocía el origen del problema precisamente en la fragmentación y disociación de su gestión; se busca que pase de estar fragmentada a integrar a todos los componentes del ecosistema. Así, la definición que mayor aceptación tiene en la actualidad es la que dio la Global Water Partnership:

“La Gestión Integrada de los Recursos Hídricos (GIRH) es un proceso que promueve el desarrollo y manejo coordinados del agua, la tierra y otros recursos relacionados, con el fin de maximizar el bienestar económico y social resultante de manera equitativa, sin comprometer la sostenibilidad de los ecosistemas vitales.”

La GIRH se basa en los siguientes 4 principios rectores:

  1. El agua dulce es un recurso finito y vulnerable, esencial para sostener la vida, el desarrollo y el medio ambiente.
  2. El aprovechamiento y la gestión del agua deben inspirarse en un enfoque basado en la participación de los usuarios, los planificadores y los responsables de las políticas a todos los niveles.
  3. La mujer desempeña un papel fundamental en el abastecimiento, la gestión y la protección del agua.
  4. El agua es un bien público y posee un valor económico y social en todos sus diversos usos que compiten entre sí.

El enfoque de este breve texto está en el segundo de los principios citados, el que tiene que ver con la necesaria participación ciudadana en su gestión. Y es que la participación social es esencial, pues es la propia sociedad la que se beneficia de o padece los resultados de las decisiones tomadas como parte de ese proceso de gestión.

Oposición y resistencia al cambio.

La importancia de la gestión integrada de los recursos hídricos se reconoce y establece en la Ley de Aguas Nacionales aún vigente; muestra de ello es el Artículo 7, fracción I, en el que se declara de utilidad pública: “La gestión integrada de los recursos hídricos, superficiales y del subsuelo, a partir de las cuencas hidrológicas en el territorio nacional, como prioridad y asunto de seguridad nacional;”. Incluso dicha ley tiene todo un capítulo dedicado a la participación social (Capítulo V, Organización y Participación de los Usuarios y de la Sociedad).

Si bien, existe la participación social en la toma de decisiones, específicamente en los Consejos de Cuenca (ver atribuciones e integración en los artículos 13 al 13 BIS 4 de la mencionada Ley), a nivel urbano poco se ha permitido la participación de la ciudadanía en la gestión y la toma de decisiones en torno al agua. En el caso del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) considero que, de manera colectiva e involuntaria, se dejó durante mucho tiempo la gestión y administración del agua en los servicios de abastecimiento y drenaje en pocas manos, usualmente los técnicos, de manera que se generó una especie de monopolización en la que se buscó resolver todo problema del agua mediante la construcción de grandes obras de infraestructura: presas y acueductos, y cuando ello no bastó, más presas y más acueductos. Desde luego que la infraestructura y el enfoque técnico son esenciales en la gestión del agua, pero justo ahí estaba el origen de la fragmentación, pues no hubo nunca espacio para aspectos ambientales y sociales. En distintas oportunidades pude atestiguar el desdén de algunos renombrados técnicos locales del agua hacia académicos y ciudadanos que ofrecían enfoques distintos a los de ellos.

Aunque, con mucho esfuerzo y en algunos casos mediante la protesta y la confrontación, la ciudadanía se ha ido abriendo espacio para la discusión, esa visión monopólica de la toma de decisiones sigue vigente, independientemente del partido político que ocupe las oficinas gubernamentales. El año pasado, en el marco de un periodo de varios meses de escasez de agua que se dio principalmente en cerca de 200 colonias del AMG, se dio un episodio de intolerancia a la crítica, cuando el Gobierno del Estado de Jalisco respondió  con fuerte tono de reclamo a un comunicado emitido por parte de académicos del ITESO, institución que, en conjunto con la Universidad de Guadalajara, han desarrollado bastante trabajo académico y propuestas para la mejora de la gestión del agua.

El CCM abriendo espacios de diálogo.

En nuestra AMG existe un Sistema Integral de Desarrollo Metropolitano, que es “la estructura de gobernanza para la coordinación entre el Gobierno de Jalisco, los gobiernos municipales, la ciudadanía y el Imeplan, que prevé los mecanismos políticos, técnicos, financieros y de participación social para el desarrollo de nuestra metrópoli.”, y se rige tanto por la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, así como por la Ley de Coordinación Metropolitana del Estado de Jalisco.

Dentro de este Sistema, se encuentra el Régimen de Coordinación Metropolitana, el que se integra por la Junta de Coordinación Metropolitana, las Agencias Metropolitanas, el IMEPLAN, el Consejo Ciudadano Metropolitano (CCM) y las Mesas de Gestión Metropolitana. De estas cinco instancias, las primeras tres se componen exclusivamente por funcionarios públicos, mientras que en las últimas 2 existe participación de la ciudadanía. La Ley de Coordinación Metropolitana define que:

  • Consejo Ciudadano Metropolitano… “es un órgano consultivo intermunicipal, de participación ciudadana y carácter honorífico, integrado por ciudadanos representantes de las asociaciones vecinales y organizaciones civiles, profesionales y académicas asentadas en el área o región metropolitana” (Artículo 32) y tiene entre sus atribuciones: “Elaborar opiniones, realizar consultas y hacer propuestas y recomendaciones a los municipios del área o región metropolitana, la Junta, el Instituto o demás órganos de coordinación metropolitana en todos los aspectos de las áreas sujetas a coordinación metropolitana en los términos del convenio” (Artículo 33).
  • Las Mesas de Gestión Metropolitana son “órganos auxiliares que buscan eficientar el proceso de coordinación metropolitano, asegurando una plena transparencia y una completa integración de los actores que forman parte de él. Se dividen en Mesas Metropolitanas y Mesas de Coordinación”, “Las Mesas Metropolitanas trabajan materias relacionadas con la Agenda Metropolitana…”, “Las Mesas de Gestión pueden incorporar a su desarrollo a miembros adicionales pertenecientes a otras áreas de trabajo, niveles de gobierno, sectores u organizaciones de la sociedad civil” (Artículo 40), y entre sus atribuciones se encuentran “Realizar análisis de fondo de la materia trabajada”, “Proponer la conformación de Gerencias Técnicas o de Agencias Metropolitanas”, “Presentar a la Junta de Coordinación Metropolitana los productos derivados de los análisis realizados” y “Elaborar y proponer proyectos, normas técnicas y demás productos a la Junta de Coordinación para su posterior envío a los plenos de los Ayuntamientos para su aprobación” (Artículo 41).

Las Mesas de Gestión Metropolitana son, pues, espacios en los que pueden coincidir funcionarios y ciudadanía, para dialogar y analizar las problemáticas de índole metropolitano y buscar sus soluciones. Existen Mesas para muy diversos temas como movilidad, medio ambiente, gestión y ordenamiento del suelo, etc. Sin embargo, cuando la actual generación de consejeras y consejeros ciudadanos (2020–2022) se incorporó al Consejo Ciudadano Metropolitano, detectaron la inexistencia de una mesa específica para tratar los graves problemas del agua. Preocupados por tal situación, y sabedores de que la participación social es uno de los principios rectores en la gestión integrada de los recursos hídricos, es que trabajaron y generaron la Recomendación 02/2020, en la que se propone la creación de la Mesa Metropolitana de Gestión Integral del Agua, misma que fue propuesta a la Junta de Coordinación Metropolitana en diciembre de 2020, y fue aprobada por la misma instancia en enero de 2021.

Si bien, la creación de un espacio de diálogo, análisis crítico y retroalimentación de las acciones que propongan las entidades gubernamentales en torno a la gestión del agua es un importante logro en sí mismo, de nada servirá si no se usa para lo que fue creado. Derivado de la muy poca actividad de la Mesa, el Consejo Ciudadano Metropolitano presentó a la Junta de Coordinación Metropolitana, en febrero de 2022, la Recomendación 01/2022 relacionada con la problemática en materia de agua en el AMG y una propuesta de agenda para abordar en la Mesa.

Conclusiones.

Los problemas en materia de agua en el AMG se han venido acrecentando con el paso del tiempo. Muchas son las razones, pero sin duda una de ellas es la histórica y nula oportunidad de participación de la ciudadanía en la toma de decisiones. Podemos tener, como ahora, una Secretaría de Gestión Integral del Agua, pero nunca habrá una verdadera gestión integral mientras la voz ciudadana no sea escuchada y tomada en cuenta.

Hasta ahora, activistas, académicos y organizaciones no gubernamentales se han manifestado en las calles y/o en la organización de foros independientes en los que en raras ocasiones se presentan los funcionarios públicos. Sin embargo, prácticamente no se ha tenido éxito y en cambio existe un ambiente de conflicto y confrontación con cada decisión impopular tomada desde los escritorios. El Zapotillo y la escasez y mala calidad del agua en el AMG, son ejemplos de esto.

Mientras gobierno y ciudadanía no se sienten en un mismo espacio para hablar de frente y con total transparencia sobre el agua y sus problemas, persistirá por un lado la animosidad y por el otro los magros resultados. Dados los antecedentes, es dificilísimo esperar que el cambio venga desde el gobierno. Considero entonces que corresponde a la ciudadanía el conquistar espacios, apropiarse de ellos y “jugar” bajo las reglas en las que el gobierno opera, hablando su mismo idioma. No tengo la certeza de que esa ruta nos vaya a llevar en la dirección que buscamos, pero de lo que sí estoy seguro es de que nada se pierde con intentarlo.

En el Consejo Ciudadano Metropolitano ya dimos los primeros pasos y mientras ocupemos este espacio, no quitaremos el dedo del renglón. Invito a la ciudadanía preocupada por la problemática hídrica de nuestra ciudad a que se sume. No debemos retroceder ni un centímetro en el aún poco terreno ganado. Hay mucho por hacer.


Ing. Josué Daniel Sánchez Tapetillo.

Consejero Ciudadano Metropolitano por Zapopan y Representante del CCM ante la Mesa Metropolitana de Gestión Integral del Agua.

*Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del/de la autor/a y no necesariamente reflejan la posición oficial del Consejo Ciudadano Metropolitano

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La “Baubiología” o Biología del Hábitat

Winston Churchill, ex primer ministro de Reino Unido, dijo alguna vez: “Damos forma a nuestros edificios, y luego nuestros edificios nos dan forma a nosotros”.

No hay duda de que nuestro destino como especie humana está ligado al destino del lugar donde vivimos, nuestro hogar; en gran escala nuestro planeta y en pequeña escala nuestra casa. No creo que a nadie le sorprenda saber que, en la actualidad, estamos enfermando a los sistemas planetarios y, en el proceso, nos estamos enfermando nosotros mismos. Tendemos a pensar que nuestros hogares son como santuarios seguros y protectores, pero en realidad no hay nada más lejos de la realidad. Dicen que para muestra basta un botón, así es que debe bastar considerar estos datos representativos:
De acuerdo con el NIEHS (Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de EEUU, por sus siglas en inglés), existe una larga lista de enfermedades que van desde simples alergias, hasta canceres, que puede ser causadas por el medio ambiente, aunado a que…
De acuerdo con la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, por sus siglas en inglés), la contaminación interior de las viviendas puede ser de 6 a 10 veces superior a la contaminación exterior y pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en interiores, hasta un 90%, ante ello, tenemos que coincidir que nuestros hogares pueden ser uno de los lugares con mayores riesgos graves para la salud.

Y hablando de nuestra vivienda “extendida”, nuestra casa planetaria, debemos considerar que la industria de la construcción es responsable de más o menos:
• 50% de los recursos naturales utilizados,
• 40% del consumo de energía, y
• 50% de todos los residuos generados.

Así, podemos concluir que, como una sociedad constructora, estamos haciendo algo bastante mal. Aquí nos viene a la mente una pregunta de lo más relevante, ¿ante este panorama, se puede hacer algo? como de costumbre, la respuesta es sí; si no, ¿Cuál sería la utilidad de este artículo?
La solución se llama “Baubiología” o Biología del Hábitat, una forma holística de construir de acuerdo con las leyes de la naturaleza, donde la salud de los ocupantes del edificio se asume como la primera importancia y, en consecuencia, la selección del sitio, el diseño holístico, los materiales y los sistemas de construcción no agresivos, así como las implicaciones ecológicas para un mundo mejor.
Así pues, la Biología del Hábitat estudia la relación holística entre los humanos y su entorno, tanto al interior de las casas como el exterior. Se basa en 25 principios que analizan 19 categorías diferentes en las áreas de “electrosmog” (campos electromagnéticos o CEM), luz, sonido, radiación, toxinas en interiores, contaminantes en interiores, clima interior, moho, bacterias y alérgenos. El estándar y las pautas de la Biología del hábitat, ahora en su octava revisión, son el resultado de más de 30 años de investigación, más de 10 mil encuestas reales de áreas de dormitorio en colaboración con más de 100 médicos junto con muchos científicos, investigadores, ingenieros y practicantes.
Los cimientos del estándar y las guías biológicas de la construcción siempre han sido:
• Reducir todo riesgo de salud, aunado al principio de precaución.
• Los principios solo pretenden ser una guía, ni más ni menos.
• Siempre que sea posible, utilice la naturaleza como norma definitiva.
El estándar y las directrices de Biología de la Construcción ahora se utilizan como base y guía por parte de colegas e Institutos de Europa, América del Norte y del Sur, Australia, Nueva Zelanda, India y Japón, por nombrar algunos.
Ahora veremos 25 principios de la bioconstrucción establecidos por el Institut für Baubiologie + Nachhaltigkeit IBN, en Alemania; los cuales debemos tener en cuenta para bio-construir un espacio holístico y saludable.

Se dividen en cinco categorías:


Clima interior
• Reducir sustancias contaminantes e irritantes y, aportar suficiente aire fresco.
• Reducir la presencia de hongos tóxicos, levaduras y bacterias, así como polvo y otros alérgenos.
• Utilizar materiales con olor neutro o agradable.
• Minimizar campos electromagnéticos y ondas de alta frecuencia.
• Priorizar el calor radiante para calefacción.

Materiales de construcción y equipamiento
• Utilizar materiales naturales, no tóxicos y con la menor radiactividad posible.
• Garantizar una proporción equilibrada entre aislamiento térmico y acumulación de calor, así como entre temperatura superficial y del aire interior.
• Usar materiales higroscópicos.
• Minimizar el contenido de humedad de obra nueva.
• Optimizar el acondicionamiento y aislamiento acústico de los espacios (incluidos los infrasonidos).

Diseño interior y arquitectónico
• Observar proporciones y formas armoniosas.
• Estimular percepciones sensoriales: vista, oído, olfato y tacto.
• Favorecer unas condiciones de iluminación y espectro cercanos a la luz natural y usar lámparas sin parpadeos.
• Considerar conocimientos de fisiología y ergonomía.
• Promocionar la cultura edificatoria y artesana local y regional.

Medio ambiente, energía y agua
• Minimizar el consumo de energía y usar fuentes renovables.
• Al construir o reformar, evitar impactos negativos en el medio ambiente.
• Conservar los recursos naturales y proteger la flora y la fauna.
• Favorecer sistemas de construcción locales, elegir materiales y ciclos de vida con el mejor balance ecológico posible.
• Asegurar la calidad más óptima posible del agua potable.

Hábitat eco-social
• Diseñar infraestructuras con una combinación de usos equilibrada: distancias cortas a centros de trabajo, transporte público, escuelas, comercios, etc.
• Favorecer una forma de habitar que satisfaga las necesidades humanas y proteja el medio ambiente.
• Proveer de suficiente espacio verde a áreas residenciales rurales y urbanas.
• Fortalecer la autosuficiencia local y la participación en redes y proveedores de servicios locales.
• Seleccionar emplazamientos para la construcción que no estén contaminados por residuos nocivos, fuentes de radiación, polución y ruido.

Como señala el IEB, es muy difícil cumplir con los 25 criterios en una edificación, por lo tanto, hay que trabajar para que se contemplen en su mayoría y se alcance el nivel máximo posible.


Arq. Aldo Humberto Prieto Meza.

Consejero Ciudadano Metropolitano de Ixtlahuacán de los Membrillos y Representante del CCM ante la Mesa de Coordinación de Gestión de Residuos y Coordinador de la Comisión interna de Comunicación del CCM.

*Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del/de la autor/a y no necesariamente reflejan la posición oficial del Consejo Ciudadano Metropolitano

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